Falta tiempo
Desde hace años, esas dos palabras han parecido perseguirme y condicionar mi vida como fantasmas. “Falta tiempo”.
Parece mentira que una cosa tan falsa como el tiempo, invento humano que esclavizó a sus inventores, sea algo tan poderoso que pueda definirlo todo, pero es así. No importa lo que hagas día a día, no importa lo que te organices o dejes de organizarte: falta tiempo.
Falta tiempo de ocio, falta tiempo para trabajar y zanjar todo lo que te gustaría, falta tiempo para hacer tantas y tantas cosas… y al final la propia falta de tiempo te agota y te hace dejar de lado unas cosas en favor de otras, ver a unas personas más y a otras menos, pese a que querrías verlas a todas, pero no lo haces porque, por
desgracia, falta tiempo.
desgracia, falta tiempo.
Pero también es cierto que esa falta de tiempo es la que nos hace humanos, la que nos hace estar vivos, porque mientras tengamos cosas pendientes por hacer, aunque sea el hecho de descansar, estamos vivos.
El aburrimiento, al fin y al cabo, es una especie de pequeña muerte para el alma (nada que ver con “la petite mort”, que eso es otra cosa bien distinta), y mejor estar insatisfecho porque te quedan muchas cosas por hacer (mucho por vivir, al fin y al cabo, como decían los del anuncio de la Guía del Ocio ésa que ponen en los cines) que no saber en qué emplear tus días.
Aun así, y pese a que todo esto tiene una interpretación positiva, resulta bastante frustrante que no te dé de sí la vida, y no puedas hacer todo lo que querrías ni siquiera en el mismo día y orden en que te lo propusiste.
¡Días de 48 horas ya! Al menos mientras nos adaptamos nos dará tiempo a hacer un poco más de todo eso que nos queda pendiente, luego nos volverá a faltar tiempo para hacer todo lo que planeamos (porque, al final, no nos engañemos, la culpa es nuestra por ser unos ansiosos).
En fin, que haciendo honor al post tengo que irme a hacer otras cosas, pero no puedo irme sin dedicarle este post a toda esa gente a la que no veo desde hace decenios, a las novelas que aún no he leido, películas que no he visto, cuentos que no he escrito (lo de los lugares a los que no he viajado es más del departamento de mi amada compañera de senda, por suerte a mí eso no me atormenta), fotografías que no he hecho, o sesiones que no he terminado de procesar, cosas que en el trabajo que se hicieron deprisa y corriendo y que nunca parecen zanjadas del todo… a todo lo que, en definitiva y a nuestro pesar, contribuye a hacer que nos sintamos vivos.
Y también al vecino de arriba que no sé qué cojones hace pero que como no deje de aporrear el suelo me va a volver majara (a ése debe faltarle tiempo que dedicar al bricolaje)
Un abrazo a todos.
PD: No sé si a vosotros os habrá pasado, pero el WordPress parece haberse vuelto loco y me ha mandado los saltos de línea a hacer gárgaras, he tenido que redactar esto directamente en html


Escribe un comentario