La insoportable insatisfacción del ser

Hoy, mientras que la tele sonaba detrás de mí mientras comía (o merendaba, que por las horas era más que adecuado), me pareció escuchar algo así como que el ministerio de Sanidad ha redescubierto la rueda y ha dado nombre a tres tipos de mujeres españolas: Diabolo, Cilindro y Campana.

¿Será ése el nombre de las Tres Gracias y nosotros sin saberlo?

En cualquier caso, y a lo que iba, la verdad es que a mi juicio esto no es precisamente una noticia bomba (ni siquiera petardo de los de a duro) pero ha servido para que se hablara (un rato al menos) de un tema más importante: las tallas.

Y salía un reportero (siendo optimistas, que el Tomate no es la única lacra de la televisión que circula por ahí) haciendo una encuesta, y descubres que, ya sea por el ojo clínico del “reportero” o porque es un mal endémico, no había ni una sola chica que estuviera satisfecha con el tratamiento que se le da a las tallas hoy en día en las tiendas.

Tallas minúsculas, tallas que con un mismo número te dicen cosas distintas…

En mi opinión, amigos míos, esto es una situación muy triste (y no, no estoy diciendo que sea triste hablar de ropa).

¿Por qué tiene la mujer que sentir condicionada su belleza a lo que le salga de los mismísimos a un puñado de diseñadores que sueñan con delgadeces extremas? ¿Por qué tiene que preocuparse una pobre chica de sentir sobre sus carnes los juicios de las dependientas cuando dicen “tendrás que ir a tallas especiales” cuando tienes una 40?

La moda está que pierde el hilo de cómo va la sociedad, y una chica normal se siente “gorda” porque nada le vale o le cuesta un infierno encontrar su talla.

Creo que aún no he conocido a una sola mujer que no piense que estaría mejor con un par de kilos menos (y por contra todas opinan que no me vendría mal tener algunos de más), y lo que tan poco me gusta, por lo preocupante, de ese deseo femenino es ver que no importa cómo estés o lo que tengas, la sensación de que algo no está completo permanece.

Claro que, por otro lado, eso parece una constante en la forma de pensar del ser humano independientemente de su sexo: la insatisfacción con lo que se tiene y el deseo de tener lo que no se tiene.

A lo mejor quienes hayáis visitado mi página pensáis que soy un cínico por criticar la extorsión que sufren las chicas por culpa de la moda, si yo mismo hago fotografía de desnudo donde las modelos están todas delgadas, etc. Si eso es lo que interpretáis es un error, puesto que cada mujer tiene su propia belleza (y no sólo hablamos de la interior). Da igual si eres alta o baja, rellenita o delgada, lo más importante de tu belleza es que tú misma seas capaz de verla, de sentirte bien, y a raiz de eso, es mi opinión, la belleza se refleja con más claridad en cada una.

Si muchas de mis modelos son delgadas es, simple y llanamente, porque son quienes cumplen el “canon” de belleza actual quienes más se atreven a enseñar su cuerpo y a quienes se puede localizar más fácilmente para hacer sesiones.

En conclusión, que sé que me voy por los cerros de Úbeda y no vuelvo:

Mujeres del mundo, que os miráis en el espejo con ojo crítico, encontrando imperfectos que sin querer la sociedad nos ha grabado en la memoria, que nos ha convertido en nuestro propio tribunal inquisidor. Tener unos kilos “de más” no es un pecado (ojo, que no tenerlos tampoco), no es malo, ni es feo. Miráos con cariño, y veréis que hay más belleza de la que creíais. A lo mejor es difícil que el mundo entero aprenda a no regirse por un estándar (parece que la individualidad le cuesta mucho a la gente), pero al menos vosotras sí veréis lo que se ocultaba tras vuestra visión condicionada por las 38’s, las 34’s e incluso (madre del amor hermoso) las 32’s

Mujeres del mundo: sóis hermosas

~ por duriner en Febrero 8, 2008.

Una respuesta to “La insoportable insatisfacción del ser”

  1. Gracias por decir esas cosas…Ya sabes lo que opino respectoa l tema, pero me encanta saber que tú opinas de esta forma.Un besito.

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